Secular es una perspectiva laica, mundana, desligarse del sincretismo religioso, eliminar los opuestos de sacralidad y profanidad. Olvidar lo que Kislovsky evidencia en el decálogo I, y en consiguiente, eliminar el primer mandamiento "no tendrás dioses ajenos a mí" (Éxodo 20:3 / Deuteronomio 5:7).
Nosotros somos dioses, contando con la misma capacidad de crear —dioses, realidades, sincretismos— lo que nos vuelve amos de la ética. No más que una mera percepción de la dicotomía de la bondad y la maldad, un ojo humano y subjetivo en un mundo cruel que no determina por juicios de valor.
La autodestrucción del propio arte es el reflejo de que la capacidad creativa no se asemeja a la destructiva. Metzger y Unabomber, traumados por el avance científico e industrial, lo predicen: la sociedad, nublada por el afán de progreso, genera visiones esquizofrénicas, ajenas a la realidad donde la autonomía muere.
Tal como mencionan Freud y Lacan, intentamos suplir esos huecos con objetos. La indumentaria entra en esta categoría: el deseo nace de la falta, de la carencia. Hablamos de un hueco estructural en nosotros, que el consumo intenta suplir.
La moda nunca morirá,
porque algo en nosotros
siempre faltará.
Colección · Spring/Summer 26
Una colección sobre el dolor estructural, el panóptico psiquiátrico y la autodestrucción como acto creativo.
Las luces blancas en el cielo que interrogan cada momento, la delgada línea entre la conciencia y la locura. Los días pasaron, y con ellos las personas, las camas, las habitaciones, las pastillas, las enfermeras, las horas: largas, los minutos solo se pueden pasar de una forma, dormido, insensible. Esa era la forma de control, era su panóptico; entre nosotros lo sabíamos.
Había todo tipo de personas, gente como yo, que no le encontraba el sentido a la vida, que encontraba alivio en el dolor, en la sangre, en los cortes, en el llanto. Esquizofrénicos, toxicómanos, delirantes, psicóticos. Yo ya era parte de ellos.
Esta colección es el producto de esos momentos. Es la expresión más pura del dolor, del afán por rasgar, destruir, ahogar, colgarlo todo. Son el recuerdo de una agonía, del hospital mental, sus enfermeras, pacientes y, en general, todo aquel que encuentra confort en la destrucción.
Tres piezas que funcionan como un solo cuerpo: Delirio, Panóptico, Esquizo. Lino crudo, costuras expuestas, cintas de sujeción, velcro industrial. La prenda como vendaje, como contención, como evidencia.

















Editorial · Music styling
Un styling construido a partir de cinco capas de la psique: ello, yo, superyó, lo inexpresado y el fetiche. La prenda como espejo del músico.
¿Qué te dice el cuerpo? ¿Qué prendas viejas te niegas a tirar?
Estéticas streetwear, undergold, Kith, Supreme, Palace. También algo más formal. Skater, rap, hip-hop, ropa ancha. Mix abierto. Nada cerrado.
¿Qué partes del cuerpo escondes? ¿Cuáles muestras?
Camisetas pegadas, no muy pegadas. Una prenda en la cabeza —beanie—. Cualquier textura, día a día. Hormas funcionales, sin pretensión.
Lo que el sujeto cree que debería vestir. El juicio externo internalizado: el ojo del otro proyectado sobre el cuerpo propio.
Caro, artístico, no amateur, con gusto. Estética soft, día a día. Chaqueta de mangas delgadas, pantalones baggy, trompe-l'œil. Referentes streetwear, Rels.
Si nadie te juzgara, ¿cómo te vestirías?
Nada de opulencia. Sin cadenas grandes. Vuelta a la economía visual de la infancia: lo que se usa porque se siente, no porque se ve.
¿Qué texturas, metales y memorias cargás contigo?
Plata, plateado. Pantalones, zapatos. Carga emocional fuerte: lo metálico como joya, no como ostentación. Cuero, lana, corduroy entendidos como piel, no como decoración.
El punto donde las cinco capas colisionan. La tarea del stylist es descubrir qué función —armadura, abrazo, exhibición— le falta al cuerpo.
Encontrar equilibrio entre la vestimenta comercial y el gusto personal. Jugar con estéticas. Introducir un elemento de ruptura de reconocimiento comercial.


















Investigación académica
Etnografía Textil en África Occidental y Central: prácticas de moda como archivos simbólicos e híbridos.
La moda como archivo simbólico, donde cuerpos, memorias, técnicas y colores se entrelazan y conversan con los regímenes hegemónicos de producción occidental.
Esta investigación propone una etnografía textil y de pasarela de diseñadores específicos en África occidental y central, estudiando la moda como un archivo simbólico con características propias de productos híbridos.
Metodológicamente, la tesis explora la etnografía de pasarela —una técnica mencionada por Vanesa Rosales pero nunca antes desarrollada en documentos científicos ni críticos— apoyándose en ocho entrevistas semiestructuradas, el análisis minucioso de cada prenda junto a sus diseñadores, y la revisión de 143 documentos codificados en 24 categorías.
Analiza los procesos creativos de marcas como Studio Imo, NYA Lagos, Grapes Pattern Bank, Teddy Ondo Ella, Moulandzaou y Oshobor, organizando sus hallazgos en cinco ejes.
La prenda como almacén de memoria y vínculo, antes que como producto.
El gesto de reescribir el sentido del textil heredado a través del cuerpo.
La moda como práctica espiritual que convoca cosmologías propias.
Una ética que entiende la prenda como ciclo material y no como descarte.
La estética como acto político frente a la hegemonía occidental.